martes, 21 de julio de 2026

Cuando un VHS de Superman IV volvió a despertar la esperanza

Hace apenas unos días incorporé una pieza muy especial a mi colección: una screening copy en VHS de Superman IV, distribuida por Warner Bros. con fines promocionales antes de su lanzamiento en el mercado doméstico. Reconozco que, durante unos minutos, me permití soñar ¿Y si esta cinta contenía algún plano diferente? ¿Y si conservaba una escena que nunca llegó a las ediciones comerciales? ¿Y si, después de casi cuarenta años, aparecía por fin algún fragmento del metraje perdido? No ocurrió.

Tras revisar cuidadosamente la cinta comprobé que se trataba, esencialmente, del montaje estadounidense cinematográfico que todos conocemos. Sin embargo, aquel VHS consiguió algo que llevaba tiempo sin hacer, despertó de nuevo mi curiosidad por uno de los mayores misterios de la historia cinematográfica de Superman. Porque la verdadera historia de Superman IV no está en la película que llegó a los cines, está en la que nunca llegamos a ver. Una película mutilada y maltratada.




En más de una ocasión he dicho que cuando se habla de Superman IV, normalmente la conversación gira alrededor del reducido presupuesto de Cannon Films, unos malísimos efectos especiales y una producción llena de problemas. Pero pocas veces se recuerda que la película sufrió una transformación radical durante la postproducción. No hablamos simplemente de varias escenas eliminadas. Hablamos de una película que cambió por completo su estructura narrativa. Tras el rodaje comenzaron las habituales entrevistas promocionales y las proyecciones privadas de prueba. Una de ellas, celebrada en Orange County (California), se convertiría con el paso del tiempo en casi una leyenda para los aficionados. Diversas fuentes coinciden en que aquella versión contenía una cantidad considerable de material que jamás llegó a estrenarse. 




Poco después comenzaron los recortes, los cuales se hicieron sin ton ni son, quitando parte que claramente sobraba pero otro esencial. El productor Menahem Golan explicó años más tarde que una de las razones era permitir un mayor número de sesiones diarias en los cines. Cuanto más corta fuera la película, mayor número de proyecciones podrían programarse. La teoría parecía lógica pero la práctica demostró que no funcionó. La revista Starlog informó de que alrededor de treinta minutos habían sido eliminados del montaje original. Marc McClure llegó incluso a declarar que la película que se había rodado y la que finalmente llegó a los cines eran prácticamente dos obras diferentes, pero no sólo por el tijeretazo sino por la baja calidad de los efectos especiales. Aquellas declaraciones alimentaron un rumor que tardaría décadas en desaparecer, de la existencia de un supuesto montaje de 134 minutos. Los primeros comentarios comenzaron a aparecer a mediados de los noventa y, con ellos, toda clase de historias. Había quien aseguraba que ese montaje se había emitido por la desaparecida cadena de televisión SFM Holiday Network. Otros afirmaban conservar una copia grabada en VHS. Las excusas para no enseñarla eran siempre las mismas: que alguien había grabado encima, que la cinta se había perdido o que ya no recordaban dónde estaba. Con el paso de los años, la mayoría terminamos considerando aquellas historias simples leyendas urbanas.



Se sabe que la versión yankee cinematográfica y doméstica de Superman IV no contenían las escenas del tornado y de la Plaza Roja de Moscú. Suerte de los que somos de países como España, porque ambas las podemos ver en VHS de la época, como el que conservo desde niño.


El corte que llegó en DVD a España ya no tenía las escenas del tornado y de la Plaza Roja.

Todo empezó a cambiar en 2006. Warner publicó una edición de lujo de Superman IV, incluyendo casi treinta minutos de escenas eliminadas procedentes de una copia de trabajo (por ejemplo, se incluían las escenas del tornado y de la Plaza Roja de Moscú pero sin los efectos terminados, posiblemente por un tema de derechos). Aquello fue una auténtica revelación. Muchas escenas conservaban efectos visuales provisionales y música temporal. Otras, sin embargo, ya estaban prácticamente terminadas. Eso permitía sacar una conclusión muy interesante. Aquella copia de trabajo debía pertenecer a una fase muy avanzada de la postproducción, cuando parte de la banda sonora ya había sido grabada en Inglaterra y los distintos departamentos trabajaban contrarreloj para terminar la película antes del estreno. Aquellas escenas demostraban algo importante, la película no había sufrido unos simples recortes de última hora. Había sido profundamente remodelada durante la postproducción.


En 2020 decidí intentar reconstruir aquella versión perdida utilizando todo el material disponible en aquel momento. Comencé con las escenas eliminadas del DVD, las integré dentro de la película y añadí pequeños fragmentos rescatados de tráilers, anuncios de televisión y documentales sobre el rodaje. Mi objetivo era aproximarme, en la medida de lo posible, a la versión que pudo proyectarse en Orange County antes de los recortes. Con el paso de los años ese proyecto fue creciendo. Cada nuevo fotograma que encontraba servía para seguir ajustando el montaje. Incluso decidí presentar la reconstrucción como si se tratara de la digitalización de un viejo VHS promocional de finales de los ochenta, incorporando anuncios originales de Cannon Films de películas como Masters del Universo, El Reportero de la Calle 42 e incluso el curioso teaser de Spider-Man, aquella película que el estudio anunció pero que nunca llegó a rodar. Pero la actualización más importante llegó a principios de 2026. Después de décadas perdida, apareció por fin la secuencia del Metro Club protagonizada por el primer Hombre Nuclear, de la cual os hablé en un artículo anterior. Aquella recuperación permitió completar prácticamente toda la participación del primer Hombre Nuclear (un personaje muy similar a Bizarro) antes de su transformación definitiva y llenar una de las mayores lagunas de la película. Hoy esa reconstrucción personal llega a las dos horas de duración y reúne prácticamente todo el material audiovisual conocido relacionado con Superman IV, aunque sigue a la espera de encontrar al menos la escena en la que Clark visita la tumba de sus padres en el cementerio de Smallville, una escena breve pero importante porque reforzaba el componente humano del personaje. Estoy trabajando con programas de inteligencia artificial para realizarla lo más realista posible, pero los resultados que he obtenido hasta ahora no me convencen.



¿Más metraje significa una película mejor? Curiosamente, no siempre. Las versiones extendidas para televisión de las tres primeras películas de Superman demuestran que algunas escenas enriquecen la historia mientras que otras fueron eliminadas con buen criterio. Superman IV tampoco escapa a esa realidad ¿Qué ocurriría si, en lugar de reconstruir la película perdida, intentara realizar la mejor versión posible? Así nació mi segundo montaje. En esta ocasión partí del doblaje original de 1987, descartando el realizado en 2006. Las nuevas secuencias fueron reconstruidas utilizando las voces originales de los actores de doblaje. El proyecto también incorporó numerosas mejoras visuales realizadas durante años por distintos aficionados: reconstrucciones de efectos especiales, correcciones de color y una reorganización completa del montaje. Al mismo tiempo eliminé escenas que, en mi opinión, ralentizaban innecesariamente la historia. El resultado final ronda los 95 minutos. No pretende sustituir la versión oficial ni convertirse en un hipotético montaje del director. Simplemente representa mi visión de cómo podría funcionar mejor la película utilizando todas las herramientas disponibles hoy. Y, siendo completamente sincero, es la versión que más disfruto viendo.




Todo esto plantea una cuestión mucho más amplia que Superman IV. Sabemos que existió un montaje considerablemente más largo, y el enorme recorte de presupuesto que sufrió. Y sabemos que, en 2018, se confirmó que Warner Bros. conserva en sus archivos una copia del montaje de 134 minutos, aunque se desconoce su estado de conservación. 



Escena eliminada en el momento previo a la llegada de Superman a las Naciones Unidas, donde Lois y Lacy están hablando en un bar sobre hombres.


Quizá algún día podamos verla y descubramos que aquellas escenas no mejoraban realmente la película. O quizá comprobemos que Superman IV siempre estuvo mucho más cerca de ser una buena película de lo que la historia ha querido recordar. En cualquier caso, creo que los aficionados merecemos tener la oportunidad de juzgarla por nosotros mismos.