lunes, 5 de octubre de 2026

Rescatando la primera portada del Daily Planet que vimos en Superman: The Movie

En 2024 mostré en el blog mi figura personalizada de Clark Kent, basada en Christopher Reeve durante su primer día en el Daily Planet en Superman: The Movie. Entre los distintos accesorios que preparé para acompañarla había uno cuya historia acabó siendo bastante más interesante de lo que podía imaginar al principio: el periódico.

Inicialmente hice una réplica del ejemplar más conocido de la película, el célebre «Caped Wonder Stuns City». Como accesorio funcionaba perfectamente y, probablemente, sea el periódico que cualquiera asocia inmediatamente con la película de Richard Donner. Pero había un problema. No era el periódico correspondiente al momento concreto que representaba mi figura. Así que quise hilar un poco más fino.

En una de las escenas del primer día de Clark en el Daily Planet, Lois y él atraviesan el hall del edificio antes de salir. Lois lleva un periódico doblado en la mano. Durante la película apenas hay tiempo para fijarse en él y, mucho menos, para leer lo que aparece impreso en sus páginas. Sin embargo, revisando fotografías tomadas durante el rodaje encontré una en la que se podía distinguir uno de sus titulares: «Criminals Can Be Changed».

Aquello era suficiente para empezar a tirar del hilo. Busqué el titular en Newspapers.com y encontré una coincidencia en The Orlando Sentinel. Al revisar aquel periódico descubrí que el artículo procedía de otra publicación: The National Observer. Hasta ese momento yo no conocía ese periódico, así que empecé a investigar sobre él. 

The National Observer había sido un semanario estadounidense publicado durante los años sesenta y setenta. Pero lo verdaderamente interesante para esta historia apareció cuando conseguí situar el artículo que estaba buscando. Correspondía al ejemplar del 11 de julio de 1977. Y resultaba ser precisamente el último número publicado de The National Observer. 

En otra fotografía detrás de las cámaras podía verse de nuevo a Lois con el periódico doblado. Esta vez apenas era legible una parte de otro titular, entre la que destacaba la palabra «from». Al compararlo con el ejemplar que había localizado, también coincidía. A partir de ahí, la relación resultaba mucho más clara. El periódico utilizado durante el rodaje conservaba la misma portada de The National Observer: los artículos, los titulares, la distribución de los textos y el resto de los elementos eran los mismos. Lo que habían hecho para convertirlo en un periódico de Metrópolis era sorprendentemente sencillo: sustituir la cabecera de The National Observer por la de Daily Planet. Nada más. 

Llegados a ese punto, encontrar una fotografía o un escaneo en Internet ya no me parecía suficiente. Si quería reproducir aquel accesorio para mi figura, quería hacerlo partiendo del periódico que realmente había servido de base. Así que intenté conseguir un ejemplar original. Finalmente apareció uno. El periódico había sobrevivido desde julio de 1977 y terminó viajando desde el estado de Maryland hasta España.



Con el original delante pude escanear la portada, conservar su composición y realizar exactamente la misma transformación que se había hecho para la película: eliminar la cabecera de The National Observer y sustituirla por la del Daily Planet. Después sólo quedaba reducirlo a escala 1:6. El resultado es un accesorio diminuto. Probablemente una de esas cosas que alguien puede mirar durante unos segundos junto a la figura sin imaginar todo lo que hay detrás. Pero precisamente por eso quería contar ahora su historia.

Esta pequeña investigación resume bastante bien la forma en la que entiendo este hobby y, en buena medida, también este blog. No se trata únicamente de hacer o enseñar una figura. Me interesa saber por qué algo es como es, descubrir de dónde procede un determinado elemento, encontrar una fotografía olvidada, identificar un objeto que apenas aparece unos segundos en pantalla y, cuando es posible, reconstruirlo con la mayor fidelidad que pueda. Quizá ahí esté precisamente el alma de este blog: en los detalles, en las historias que hay detrás de ellos y en dedicar tiempo a cosas que, probablemente, pasarían inadvertidas para casi todo el mundo.

viernes, 25 de septiembre de 2026

Quince años volando con Superman

Hoy el Consejo Kryptoniano Blog cumple su decimoquinto aniversario, coincidiendo con la fecha de nacimiento de Christopher Reeve. Parece mentira mirar atrás y recordar aquel 2011 en el que decidí abrir este espacio, sin más pretensión que volcar en él mi afición por Superman, y todo lo que rodea a su legado audiovisual y de coleccionismo. Lo que comenzó como un rincón personal, escrito entre clases de la carrera, se ha convertido con el tiempo en un archivo lleno de reseñas, rarezas, análisis y vivencias compartidas. Si sigo escribiendo aquí después de quince años es porque, para mí, compartir estas cosas siempre ha tenido sentido. Este blog nunca fue sólo para hablar de simples objetos, sino para explicar por qué forman parte de mi historia. Esto no va de Superman, va de mi relación con el personaje.

Evolución del logotipo del blog. El actual está creado por Javier Lagar, basado en el diseño original de Jesús Carballo.

En estos tres lustros han cambiado muchas cosas. La página ha evolucionado conmigo: de aquellas primeras entradas más breves y espontáneas, a textos más elaborados y dedicados, fruto tanto de la experiencia como del amor que sigo sintiendo por el personaje que me marcó de niño. Cada objeto reseñado, cada recuerdo del cine, cada reflexión sobre Superman, no deja de ser también una parte de mi propia historia. 

Con el tiempo también comprendí que este espacio estaba dejando de ser únicamente un cuaderno personal. Poco a poco comenzaron a escribirme otros aficionados para compartir información, resolver dudas o enseñarme piezas que jamás habría imaginado ver. Gracias a esas conversaciones he podido acceder a material extraordinario, documentar historias prácticamente olvidadas y entender que el coleccionismo no consiste sólo en reunir objetos, sino también en preservar la memoria que los acompaña.

Sé que hoy en día las redes sociales son el escaparate principal, y que probablemente me darían más notoriedad. Pero nunca me ha terminado de gustar del todo el ambiente que se respira en ellas. Y tampoco he escrito pensando en las estadísticas ni en los algoritmos. Este sitio es lo contrario, es calma, reflexión y un espacio propio al que regresar cuando quiero compartir algo de verdad, sin prisas ni modas pasajeras.

El blog me ha permitido participar en eventos, programas de radio y televisión, reencontrarme con viejos conocidos e incluso escribir dos libros, experiencias que jamás habría imaginado cuando empecé a redactar aquellas primeras entradas casi como un desahogo personal. Gracias a este espacio, lo que era una afición íntima fue encontrando eco fuera de la pantalla, generando conversaciones, invitaciones inesperadas y la sensación reconfortante de que aquello que uno hace con honestidad y constancia puede llegar un pelín más lejos de lo que cree.

En este recorrido no puedo dejar de mencionar a dos personas que siempre estarán unidas a todo lo que he hecho. A mi madre, que me llevaba de niño al Videoclub Bermejo una y otra vez para alquilar Superman IV y me dejó grabada para siempre la atmósfera de aquel local. Y sin duda a mi esposa, que ha compartido colecciones, estrenos, risas y nervios, y que me ha enseñado lo que es ser feliz.

Mi mujer y yo en la recepción del edificio The News Building, localización del Daily Planet de Superman: The Movie en Nueva York.

Sigo creyendo que este blog es, ante todo, una fortaleza de la soledad. Un lugar donde la nostalgia y el coleccionismo se dan la mano, y donde puedo seguir celebrando a Superman como mito cultural y como compañero de viaje. Gracias a todos los que alguna vez habéis pasado por aquí, a quienes habéis leído, comentado o simplemente curioseado. Vuestra presencia ha hecho que merezca la pena mantener vivo este proyecto durante tanto tiempo. Superman nos enseñó a creer que un hombre podía volar. El blog me ha enseñado a creer en la pasión y en el valor de compartir lo que uno ama. Por muchos años más.

martes, 22 de septiembre de 2026

Álbum de Panini de Superman: The Movie

Además del conocido álbum español de Fher, Superman: The Movie contó también con una colección editada por Panini, publicada en Italia en 1979 y en la antigua Yugoslavia en 1980, con 204 cromos.

Entre ambas ediciones opté por la yugoslava, bastante menos habitual y, por ello, más atractiva desde el punto de vista del coleccionismo. Mi ejemplar está completo, convirtiéndose en una pieza especialmente curiosa dentro de mi colección dedicada a la película.

















miércoles, 16 de septiembre de 2026

Action Comics No. 1100: la leyenda continúa

En septiembre de 2011 publiqué aquí un artículo titulado Nace la Leyenda, en el que recordaba cómo en 1938, llegaba a los quioscos Action Comics No. 1. Aquel cómic marcaría un antes y un después en la historia, dando comienzo a la Edad de Oro del cómic y presentando al mundo a Superman, un personaje en el que Jerry Siegel y Joe Shuster llevaban trabajando varios años. También recordaba cómo National Comics Publications, la actual DC Comics, adquirió los derechos del personaje por 130 dólares y cómo el éxito de Superman hizo que, apenas un año después, en 1939, estrenara colección propia.

Desde entonces, el Hombre de Acero ha protagonizado cómics, películas, series de televisión, programas de radio, videojuegos y una enorme cantidad de productos de merchandising, convirtiéndose en una auténtica leyenda. Quince años después de escribir aquel artículo, he incorporado a mi colección el Action Comics No. 1100, adquirido durante estas vacaciones veraniegas. Lo compré en Taj Mahal Comics, una tienda que visito siempre que paso por Zaragoza y donde he encontrado uno de los mejores tratos que recuerdo. Amables, cercanos y muy al día, tanto de lo que sale aquí como de los originales de fuera. Al tenerlo entre las manos resulta inevitable pensar en todo el camino recorrido por la colección desde aquel histórico número 1.

Más de ochenta años después, Action Comics sigue publicándose y alcanza una cifra tan simbólica como los 1100 números. La historia principal de este especial, escrita por Mark Waid y dibujada por Skylar Patridge, enfrenta a un joven Clark Kent con Epoch, el Señor del Tiempo, que viaja al pasado con la intención de impedir que llegue a convertirse en Superman. Además, Epoch altera el tiempo de tal manera que Clark pierde sus poderes y debe enfrentarse a él utilizando una armadura construida con los restos de la nave que lo llevó desde Krypton hasta la Tierra. Según avanza la historia, Clark emprende un viaje a través del tiempo y del espacio. La reseña destaca especialmente el trabajo de Ryan Sook, encargado de ilustrar algunos de los momentos más importantes que vivirá Superman a lo largo de su vida. Entre ellos aparecen su llegada al Daily Planet, su colaboración con Batman o uno de los momentos más recordados de su historia. El especial se completa con tres historias adicionales. Joshua Williamson y Daniel Sampere muestran el encuentro entre Superman y su versión más joven tras los acontecimientos de DC K.O. Sophie Campbell y Dan Mora reúnen a Supergirl, Jon Kent y Conner Kent en una historia que también cuenta con la aparición de Superboy-Prime. Finalmente, Dan Slott y Lucas Meyer cierran el número preparando el camino para el próximo arco argumental, con la aparición del General Zod.

Action Comics No. 1100 con portada envolvente de Ryan Sook.

La reseña define Action Comics No. 1100 como una celebración del pasado, el presente y el futuro de Superman. Un número que homenajea la historia del personaje y, al mismo tiempo, sirve como punto de partida para las historias que están por venir. Mientras leía este número no podía evitar pensar en mi propia colección de Action Comics. En ella conservo los originales de los números 50, 100, 200, 300, 400, 500, 600, 700, 800, 900, 1000 y, desde ahora, también el 1100.









También forma parte de ella el Action Comics No. 1 publicado durante la etapa de The New 52, cuando DC decidió reiniciar la numeración de sus series. Años después, la editorial recuperó la numeración clásica, permitiendo que hoy podamos celebrar la publicación del 1100.

Esta reseña se la dedico a Óscar Félix Gallego, compañero del pódcast El Sótano del Planet y gestor del perfil Un Turista en Krypton, por su trabajo divulgando cómics con reseñas breves y por su conocimiento del mundo de Superman.

lunes, 14 de septiembre de 2026

La música que acompañó a Clark en Smallville

La música fue uno de los elementos que contribuyeron a definir la personalidad de Smallville a lo largo de sus diez temporadas. La serie, estrenada en 2001 y centrada en los años de juventud de Clark Kent antes de convertirse en Superman, combinó desde sus comienzos las canciones de grupos y artistas contemporáneos con la música incidental compuesta específicamente para acompañar la historia.

Y si algo caracterizó especialmente a Smallville fue precisamente la enorme cantidad de canciones que fueron apareciendo a lo largo de sus episodios. La serie nació con una marcada orientación juvenil y encontró en la música una de las mejores maneras de expresarla. Rock alternativo, indie y pop acompañaron las relaciones sentimentales, los conflictos personales, las fiestas, los encuentros en el Talon y, en general, esa etapa de descubrimiento y crecimiento que vivían Clark y quienes le rodeaban. Las canciones no funcionaban únicamente como acompañamiento, sino que ayudaban a establecer el tono emocional de numerosas escenas.

Por la serie pasaron además multitud de artistas representativos de aquellos años. Entre ellos se encuentran Coldplay, Five for Fighting, Enrique Iglesias —si no lo menciono, mi mujer me mata—, Evanescence, Green Day o The Killers, junto a muchos otros grupos e intérpretes. De esta forma, seguir Smallville significaba también encontrarse continuamente con canciones y artistas que formaban parte del panorama musical de la época.

Por supuesto, ninguna canción quedó tan ligada a la serie como «Save Me», de Remy Zero. Convertida en su tema de apertura, acabó siendo prácticamente inseparable de las imágenes de Smallville y del recorrido de aquel joven Clark Kent que todavía desconocía hasta dónde le llevaría su destino.

Como curiosidad, desde hace años mantengo un archivo personal en el que he ido recopilando todas las canciones que aparecen en la serie, temporada por temporada. Una colección que permite hacerse una idea de hasta qué punto la música popular estuvo presente durante los diez años de Smallville y de la extraordinaria variedad de canciones utilizadas en sus episodios.

Parte de aquel universo musical llegó también al disco. La primera de las recopilaciones fue Smallville: The Talon Mix, publicada en 2002 y bautizada en referencia al Talon, uno de los lugares de reunión habituales de los protagonistas. El álbum recogía una selección de canciones asociadas a la serie y trasladaba así al formato discográfico parte de aquella identidad musical que había acompañado sus primeros años.

A The Talon Mix le seguiría The Metropolis Mix, prolongando esa misma vertiente de la banda sonora. Ambos discos deben entenderse, por tanto, como una pequeña muestra de algo muchísimo mayor: la ingente cantidad de canciones que Smallville fue incorporando a lo largo de sus diez temporadas.

Sin embargo, las canciones constituían únicamente una de las dos caras de la música de Smallville. Junto a ellas estaba el score original, fundamental para proporcionar identidad propia a la serie y acompañar tanto sus momentos íntimos como los de mayor espectacularidad. Conforme avanzaban las temporadas y Clark dejaba atrás progresivamente su adolescencia, la música evolucionaba también hacia sonidos más épicos y orquestales.

En esta faceta tuvo especial importancia Louis Febre, responsable de buena parte de la música original de la serie. Sus composiciones acompañaron momentos de acción, conflictos personales y, especialmente durante las últimas temporadas, el progresivo acercamiento de Clark a su destino como Superman.

Esta segunda vertiente musical tuvo finalmente su representación discográfica con Smallville: Score From The Complete Series, un CD de WaterTower Records dedicado ya no a las canciones utilizadas en los episodios, sino a la música compuesta específicamente para la serie.

Posteriormente, La-La Land Records y WaterTower Records ampliaron considerablemente aquella edición con un lanzamiento especial de dos discos, dedicado a la música de Mark Snow y Louis Febre. El primero recuperaba Smallville: Score From The Complete Series, pero remasterizado, mientras que el segundo añadía más de 70 minutos de música nunca antes publicada. Se trató además de una edición especialmente cuidada: producida por MV Gerhard y masterizada por James Nelson, estuvo limitada a 3.000 unidades e incluía un libreto de 28 páginas escrito por Brian Satterwhite.

Existe todavía una pequeña curiosidad discográfica: un extraño CD promocional editado por Warner en Francia en 2003 que contenía únicamente dos canciones, «Save Me», de Remy Zero, e «Inside Out», de Vonray.

La música de Smallville va mucho más allá de los discos publicados. The Talon Mix y The Metropolis Mix recogen su vertiente más juvenil y popular, mientras que Score From The Complete Series permite acercarse a su música original. Pero tras esos lanzamientos quedan diez temporadas repletas de canciones que acompañaron a Clark desde el instituto hasta su camino hacia Superman. Para quienes seguimos la serie, muchas quedaron para siempre asociadas a una escena, un personaje o un momento concreto.