Ya se ha estrenado la nueva película de Supergirl en plataformas, y la he visto tras haberme negado a hacerlo en cines. Muchos de vosotros ya la habrá visto, pero por si acaso, aviso de que en esta reseña voy a destripar la película. Si sigues leyendo a continuación, es bajo tu responsabilidad.
Después de la irregular Superman de James Gunn, el nuevo Universo DC continúa su andadura con la primera aventura en solitario de Kara Zor-El. Nunca he sido especialmente fan de este personaje y apenas he leído cómics protagonizados por ella. Mi afición siempre se ha centrado en Superman y, muy en menor medida, en los personajes que orbitan a su alrededor. El resto del universo DC, por lo general, me ha interesado poco o nada.
La película adapta con bastante fidelidad el cómic Supergirl: Woman of Tomorrow y, aunque nunca me ha parecido una historia representativa del personaje, sí creo que es una buena elección para este comienzo. Como relato de ciencia ficción, además, funciona. La película arranca con una Kara que continúa la senda iniciada en Superman. Va de planeta en planeta buscando soles rojos para poder emborracharse y celebrar su cumpleaños junto a Krypto. Es un personaje roto que, por casualidad, lleva una capa.
No tengo ningún problema con que Supergirl tenga un pasado traumático. Al contrario. A diferencia de Kal-El, Kara sí conoció Krypton, vio morir a su gente y perdió a su familia. Ese dolor forma parte de la esencia del personaje.
Milly Alcock hace un gran trabajo. No es Melissa Benoist, pero tiene carisma y convence tanto en las escenas de acción como en los momentos más dramáticos. Si algo demuestra la película es que la elección de la actriz ha sido un acierto. Visualmente tampoco hay demasiadas pegas. Craig Gillespie firma una película con buen ritmo, espectaculares escenas de acción y unos efectos especiales más que convincentes. Los flashbacks en Argo y Krypton son, probablemente, lo mejor del metraje. Ahí sí se aprecia el enorme peso emocional que supone para Kara haber perdido un mundo que realmente llegó a conocer. Lobo aparece el tiempo justo para no saturar la película.
Mención aparte merece Superman. Aunque esta sea la primera aventura en solitario de Kara, el Superman de David Corenswet está muy presente a lo largo de toda la película. No sólo aparece en varias escenas, sino que su figura planea constantemente sobre la historia y sobre las decisiones de la protagonista. Afortunadamente, su presencia sirve para reforzar el vínculo entre ambos personajes sin restarle protagonismo a Supergirl.
Jason Momoa parece disfrutar enormemente con el personaje y deja algunos de los momentos más divertidos. Quizá su intervención sirva en exceso como recurso para sacar adelante la historia cuando el guion lo necesita, pero al menos no termina eclipsando a la protagonista.
El villano, Krem, juega en la liga contraria. Es completamente plano y carece del carisma necesario para sostener el conflicto. Más discutible aún es el enfoque elegido para convertirlo en una especie de tratante de mujeres. Me parece un tema que encaja con dificultad en una película de Supergirl y que difícilmente interesará al público más joven.
Lo más controvertido del largometraje es su mensaje final. Durante todo el viaje, Kara intenta convencer a Ruthye de que la venganza no conduce a nada bueno. Una y otra vez insiste en que matar no resolverá su dolor. Sin embargo, cuando llega el desenlace, hace exactamente lo contrario de lo que ha defendido durante toda la película y ejecuta a un enemigo ya derrotado. Aun así, no creo que desentone. Kara carga ya con varias muertes a sus espaldas y, al final, intenta evitar dos cosas: que Ruthye tenga que convivir con el peso de haber matado a alguien y eliminar de una vez a una persona que solo sabe hacer el mal. Un cierre diferente al comic, en el cual es Ruthye quien ejecuta a Krem tras años encarcelado en la Zona Fantasma.
¿Es mejor que Supergirl de Jeannot Szwarc? Totalmente. Técnicamente está mejor dirigida, mejor interpretada y resulta mucho más entretenida. Pero tampoco conviene lanzar las campanas al vuelo. Si a la película de 1984 le di un 3 sobre 10, esta a duras penas alcanza el 5. Supera a su predecesora por un pequeño margen, pero sigue ocupando los últimos puestos entre las adaptaciones cinematográficas de la familia Superman.
Mi valoración: 5 sobre 10.












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