viernes, 25 de septiembre de 2026

Quince años volando con Superman

Tal día como hoy, el Consejo Kryptoniano cumple su decimoquinto aniversario, coincidiendo con la fecha de nacimiento de Christopher Reeve. Parece mentira mirar atrás y recordar aquel 2011 en el que decidí abrir este espacio, sin más pretensión que volcar en él mi afición por Superman, y todo lo que rodea a su legado audiovisual y de coleccionismo. Lo que comenzó como un rincón personal, escrito entre clases de la carrera, se ha convertido con el tiempo en un archivo lleno de reseñas, rarezas, análisis y vivencias compartidas. Si sigo escribiendo aquí después de quince años es porque, para mí, compartir estas cosas siempre ha tenido sentido. Este blog nunca fue sólo para hablar de simples objetos, sino para explicar por qué forman parte de mi historia. Esto no va de Superman, va de mi relación con el personaje.

Evolución del logotipo del blog. El actual está creado por Javier Lagar, basado en el diseño original de Jesús Carballo.

En estos tres lustros han cambiado muchas cosas. La página ha evolucionado conmigo: de aquellas primeras entradas más breves y espontáneas, a textos más elaborados y dedicados, fruto tanto de la experiencia como del amor que sigo sintiendo por el personaje que me marcó de niño. Cada objeto reseñado, cada recuerdo del cine, cada reflexión sobre Superman, no deja de ser también una parte de mi propia historia. 

Con el tiempo también comprendí que este espacio estaba dejando de ser únicamente un cuaderno personal. Poco a poco comenzaron a escribirme otros aficionados para compartir información, resolver dudas o enseñarme piezas que jamás habría imaginado ver. Gracias a esas conversaciones he podido acceder a material extraordinario, documentar historias prácticamente olvidadas y entender que el coleccionismo no consiste sólo en reunir objetos, sino también en preservar la memoria que los acompaña.

Sé que hoy en día las redes sociales son el escaparate principal, y que probablemente me darían más notoriedad. Pero nunca me ha terminado de gustar el ambiente que se respira en ellas. Y tampoco he escrito pensando en las estadísticas ni en los algoritmos. Este sitio es lo contrario, es calma, reflexión y un espacio propio al que regresar cuando quiero compartir algo de verdad, sin prisas ni modas pasajeras.

El blog me ha permitido participar en eventos, programas de radio y televisión, reencontrarme con viejos conocidos e incluso escribir dos libros, experiencias que jamás habría imaginado cuando empecé a escribir aquellas primeras entradas casi como un desahogo personal. Gracias a este espacio, lo que era una afición íntima fue encontrando eco fuera de la pantalla, generando conversaciones, invitaciones inesperadas y la sensación reconfortante de que aquello que uno hace con honestidad y constancia puede llegar más lejos de lo que cree.

Las dos obras fueron retiradas preventivamente por la editorial, como titular de los derechos, tras unas reclamaciones insistentes y carentes de fundamento. Al menos, se pudo donar íntegramente la parte como autor, dando así algo de sentido a aquel mal trago.

En este recorrido no puedo dejar de mencionar a dos personas que siempre estarán unidas a todo lo que he hecho. A mi madre, que me llevaba de niño al Videoclub Bermejo una y otra vez para alquilar Superman IV y me dejó grabada para siempre la atmósfera de aquel local. Y sin duda a mi esposa, que ha compartido colecciones, estrenos, risas y nervios, y que me ha enseñado lo que es ser feliz.

Mi mujer y yo en la recepción del edificio The News Building, localización del Daily Planet de Superman: The Movie en Nueva York.

Sigo creyendo que este blog es, ante todo, una fortaleza de la soledad. Un lugar donde la nostalgia y el coleccionismo se dan la mano, y donde puedo seguir celebrando a Superman como mito cultural y como compañero de viaje. Gracias a todos los que alguna vez habéis pasado por aquí, a quienes habéis leído, comentado o simplemente curioseado. Vuestra presencia ha hecho que merezca la pena mantener vivo este proyecto durante tanto tiempo. Superman nos enseñó a creer que un hombre podía volar. El blog me ha enseñado a creer en la pasión y en el valor de compartir lo que uno ama. Por muchos años más.

martes, 22 de septiembre de 2026

Álbum de Panini de Superman: The Movie

Además del conocido álbum español de Fher, Superman: The Movie contó también con una colección editada por Panini, publicada en Italia en 1979 y en la antigua Yugoslavia en 1980, con 204 cromos.

Entre ambas ediciones opté por la yugoslava, bastante menos habitual y, por ello, más atractiva desde el punto de vista del coleccionismo. Mi ejemplar está completo, convirtiéndose en una pieza especialmente curiosa dentro de mi colección dedicada a la película.

















miércoles, 16 de septiembre de 2026

Action Comics No. 1100: la leyenda continúa

En septiembre de 2011 publiqué aquí un artículo titulado Nace la Leyenda, en el que recordaba cómo en 1938, llegaba a los quioscos Action Comics No. 1. Aquel cómic marcaría un antes y un después en la historia, dando comienzo a la Edad de Oro del cómic y presentando al mundo a Superman, un personaje en el que Jerry Siegel y Joe Shuster llevaban trabajando varios años. También recordaba cómo National Comics Publications, la actual DC Comics, adquirió los derechos del personaje por 130 dólares y cómo el éxito de Superman hizo que, apenas un año después, en 1939, estrenara colección propia.

Desde entonces, el Hombre de Acero ha protagonizado cómics, películas, series de televisión, programas de radio, videojuegos y una enorme cantidad de productos de merchandising, convirtiéndose en una auténtica leyenda. Quince años después de escribir aquel artículo, he incorporado a mi colección el Action Comics No. 1100, adquirido durante estas vacaciones veraniegas. Lo compré en Taj Mahal Comics, una tienda que visito siempre que paso por Zaragoza y donde he encontrado uno de los mejores tratos que recuerdo. Amables, cercanos y muy al día, tanto de lo que sale aquí como de los originales de fuera. Al tenerlo entre las manos resulta inevitable pensar en todo el camino recorrido por la colección desde aquel histórico número 1.

Más de ochenta años después, Action Comics sigue publicándose y alcanza una cifra tan simbólica como los 1100 números. La historia principal de este especial, escrita por Mark Waid y dibujada por Skylar Patridge, enfrenta a un joven Clark Kent con Epoch, el Señor del Tiempo, que viaja al pasado con la intención de impedir que llegue a convertirse en Superman. Además, Epoch altera el tiempo de tal manera que Clark pierde sus poderes y debe enfrentarse a él utilizando una armadura construida con los restos de la nave que lo llevó desde Krypton hasta la Tierra. Según avanza la historia, Clark emprende un viaje a través del tiempo y del espacio. La reseña destaca especialmente el trabajo de Ryan Sook, encargado de ilustrar algunos de los momentos más importantes que vivirá Superman a lo largo de su vida. Entre ellos aparecen su llegada al Daily Planet, su colaboración con Batman o uno de los momentos más recordados de su historia. El especial se completa con tres historias adicionales. Joshua Williamson y Daniel Sampere muestran el encuentro entre Superman y su versión más joven tras los acontecimientos de DC K.O. Sophie Campbell y Dan Mora reúnen a Supergirl, Jon Kent y Conner Kent en una historia que también cuenta con la aparición de Superboy-Prime. Finalmente, Dan Slott y Lucas Meyer cierran el número preparando el camino para el próximo arco argumental, con la aparición del General Zod.

Action Comics No. 1100 con portada envolvente de Ryan Sook.

La reseña define Action Comics No. 1100 como una celebración del pasado, el presente y el futuro de Superman. Un número que homenajea la historia del personaje y, al mismo tiempo, sirve como punto de partida para las historias que están por venir. Mientras leía este número no podía evitar pensar en mi propia colección de Action Comics. En ella conservo los destacados originales de los números 50, 100, 200, 300, 400, 500, 600, 700, 800, 900, 1000 y, desde ahora, también el 1100.









También forma parte de ella el Action Comics No. 1 publicado durante la etapa de The New 52, cuando DC decidió reiniciar la numeración de sus series. Años después, la editorial recuperó la numeración clásica, permitiendo que hoy podamos celebrar la publicación del 1100.

Esta reseña se la dedico a Óscar Félix Gallego, compañero del pódcast El Sótano del Planet y gestor del perfil Un Turista en Krypton, por su trabajo divulgando cómics con reseñas breves y por su conocimiento del mundo de Superman.

lunes, 14 de septiembre de 2026

La música que acompañó a Clark en Smallville

La música fue uno de los elementos que contribuyeron a definir la personalidad de Smallville a lo largo de sus diez temporadas. La serie, estrenada en 2001 y centrada en los años de juventud de Clark Kent antes de convertirse en Superman, combinó desde sus comienzos las canciones de grupos y artistas contemporáneos con la música incidental compuesta específicamente para acompañar la historia.

Y si algo caracterizó especialmente a Smallville fue precisamente la enorme cantidad de canciones que fueron apareciendo a lo largo de sus episodios. La serie nació con una marcada orientación juvenil y encontró en la música una de las mejores maneras de expresarla. Rock alternativo, indie y pop acompañaron las relaciones sentimentales, los conflictos personales, las fiestas, los encuentros en el Talon y, en general, esa etapa de descubrimiento y crecimiento que vivían Clark y quienes le rodeaban. Las canciones no funcionaban únicamente como acompañamiento, sino que ayudaban a establecer el tono emocional de numerosas escenas.

Por la serie pasaron además multitud de artistas representativos de aquellos años. Entre ellos se encuentran Coldplay, Enrique Iglesias —si no lo menciono, mi mujer me mata—, Evanescence, Green Day o The Killers, junto a muchos otros grupos e intérpretes. De esta forma, seguir Smallville significaba también encontrarse continuamente con canciones y artistas que formaban parte del panorama musical de la época.

Por supuesto, ninguna canción quedó tan ligada a la serie como «Save Me», de Remy Zero. Convertida en su tema de apertura, acabó siendo prácticamente inseparable de las imágenes de Smallville y del recorrido de aquel joven Clark Kent que todavía desconocía hasta dónde le llevaría su destino.

Como curiosidad, desde hace años mantengo un archivo personal en el que he ido recopilando todas las canciones que aparecen en la serie, temporada por temporada. Una colección que permite hacerse una idea de hasta qué punto la música popular estuvo presente durante los diez años de Smallville y de la extraordinaria variedad de canciones utilizadas en sus episodios.

Parte de aquel universo musical llegó también al disco. La primera de las recopilaciones fue Smallville: The Talon Mix, publicada en 2002 y bautizada en referencia al Talon, uno de los lugares de reunión habituales de los protagonistas. El álbum recogía una selección de canciones asociadas a la serie y trasladaba así al formato discográfico parte de aquella identidad musical que había acompañado sus primeros años.

A The Talon Mix le seguiría The Metropolis Mix, prolongando esa misma vertiente de la banda sonora. Ambos discos deben entenderse, por tanto, como una pequeña muestra de algo muchísimo mayor: la ingente cantidad de canciones que Smallville fue incorporando a lo largo de sus diez temporadas.

Sin embargo, las canciones constituían únicamente una de las dos caras de la música de Smallville. Junto a ellas estaba el score original, fundamental para proporcionar identidad propia a la serie y acompañar tanto sus momentos íntimos como los de mayor espectacularidad. Conforme avanzaban las temporadas y Clark dejaba atrás progresivamente su adolescencia, la música evolucionaba también hacia sonidos más épicos y orquestales.

En esta faceta tuvo especial importancia Louis Febre, responsable de buena parte de la música original de la serie. Sus composiciones acompañaron momentos de acción, conflictos personales y, especialmente durante las últimas temporadas, el progresivo acercamiento de Clark a su destino como Superman.

Esta segunda vertiente musical tuvo finalmente su representación discográfica con Smallville: Score From The Complete Series, un CD de WaterTower Records dedicado ya no a las canciones utilizadas en los episodios, sino a la música compuesta específicamente para la serie.

Posteriormente, La-La Land Records y WaterTower Records ampliaron considerablemente aquella edición con un lanzamiento especial de dos discos, dedicado a la música de Mark Snow y Louis Febre. El primero recuperaba Smallville: Score From The Complete Series, pero remasterizado, mientras que el segundo añadía más de 70 minutos de música nunca antes publicada. Se trató además de una edición especialmente cuidada: producida por MV Gerhard y masterizada por James Nelson, estuvo limitada a 3.000 unidades e incluía un libreto de 28 páginas escrito por Brian Satterwhite.

Existe todavía una pequeña curiosidad discográfica: un extraño CD promocional editado por Warner en Francia en 2003 que contenía únicamente dos canciones, «Save Me», de Remy Zero, e «Inside Out», de Vonray.

La música de Smallville va mucho más allá de los discos publicados. The Talon Mix y The Metropolis Mix recogen su vertiente más juvenil y popular, mientras que Score From The Complete Series permite acercarse a su música original. Pero tras esos lanzamientos quedan diez temporadas repletas de canciones que acompañaron a Clark desde el instituto hasta su camino hacia Superman. Para quienes seguimos la serie, muchas quedaron para siempre asociadas a una escena, un personaje o un momento concreto.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

DC Super Heroes Silver Age

Hasbro  presentaba en 1999 una línea de figuras 9’’ de acción con Superman, Batman, Green Arrow, Green Lantern y Aquaman. Son muñecos totalmente articulados, con un traje de tela muy detallado e inspirados en la Edad de Plata. Superman presenta diecisiete puntos de articulación, que incluyen el cuello, los hombros, los codos, las muñecas, los dedos, el torso, la cintura, la ingle, las rodillas y los tobillos. 

Recuerda mucho al estilo de la primera figura de Mego basada en el Hombre de Acero (1974, dentro de la colección World’s Greatest Super-Heroes —creo que va siendo hora de dedicar una reseña a las figuras de Mego—). Las botas rojas no son extraíbles, aunque la figura cuenta con tobillos flexibles que permiten adoptar mejores poses. Además, incluye una base expositora con el logotipo de DC Comics.