lunes, 16 de marzo de 2026

Mi viaje a Londres: Elstree, el Hippodrome y los ecos de Superman IV

Otra localización londinense vinculada a Superman IV cobraba una inesperada actualidad este mismo mes: el Hippodrome Casino, utilizado como el Metro Club en una escena finalmente eliminada del montaje. Durante casi cuarenta años aquella secuencia había permanecido prácticamente olvidada, conocida sólo por referencias y fotografías. Sin embargo, recientemente ha salido a la luz la grabación de ese material, una secuencia que muestra la cita entre Clark Kent y Lacy Warfield, junto con la primera aparición pública de Nuclear Man I. Según comentan los responsables de la filtración, el material procede de una copia de trabajo en VHS que el compositor de música adicional de la película, Paul Fishman, utilizó como referencia para elaborar sus composiciones en 1986. Esto ha permitido recuperar una pieza más del complejo rompecabezas que rodea la producción de la película.

Subí el vídeo a YouTube, no sin recibir un mensaje de uno de los que filtró en redes la escena, instándome a que la eliminara. Forma parte de un grupo denominado The CapedWonder Superman Network, cuyo responsable acostumbra a fagocitar buena parte del material relacionado con la saga de Reeve para capitalizarlo. Espero que el vídeo permanezca publicado.

Por mi parte, he querido coger un vuelo a Londres para poder visitar aquel lugar y darle peso a esta reseña. El edificio ubicado en Cranbourn St. mantiene su presencia imponente en el centro de la ciudad, pero ahora resulta inevitable superponer mentalmente la escena recuperada: los movimientos de cámara, la atmósfera del club y la música que finalmente no formó parte del montaje definitivo.



Si decides pasar a visitar este lugar, te recomiendo reservar para cenar en el restaurante Heliot Steak House de su interior.

Aprovechando mi visita a la capital de Reino Unido, he querido acercarme a un lugar que hacía tiempo que quería ver: Estudios Elstree. No se trata de una localización especialmente visible, ni de un lugar al que uno acuda esperando encontrar referencias inmediatas a Superman, pero dentro de la historia de Superman IV ocupa un lugar muy concreto. Por eso, aprovechar la ocasión para recorrer su perímetro era, en cierto modo, añadir otro punto a ese mapa personal de escenarios vinculados a la saga que poco a poco voy construyendo.

Como ya comenté en una reseña anterior, la presencia del equipo en Elstree fue consecuencia de un cambio que alteró el rumbo inicial del rodaje. La película estaba destinada a Pinewood, siguiendo la línea de las tres entregas anteriores, y allí incluso se habían iniciado trabajos de construcción de decorados. Sin embargo, decisiones empresariales dentro del entorno Cannon y su relación con EMI provocaron el traslado a Elstree, obligando a abandonar lo comenzado y replantear el proyecto en un nuevo espacio.

Una vez instalado el proyecto, Elstree se convirtió en el núcleo creativo donde distintos departamentos intentaron dar forma al largometraje dentro de un contexto de recursos más limitado. Entre las huellas más reveladoras de ese proceso se encuentra el trabajo de Martin Asbury. Sus storyboards, recuperados años después junto a otro material de producción, permiten observar la planificación visual desde dentro: secuencias descompuestas en viñetas, propuestas de encuadre y variaciones narrativas que evolucionaron durante el rodaje. La conservación de estos documentos, junto a fotografías, material de archivo vinculado a Cannon y recuerdos compartidos por profesionales implicados, ha contribuido a reconstruir el ambiente creativo que se vivió en Elstree. Un entorno marcado por la adaptación constante, donde se desarrollaron pruebas y soluciones técnicas destinadas a resolver aspectos complejos del rodaje y a lograr determinados efectos visuales con recursos muy limitados.

Mientras todo ese proceso tenía lugar, el exterior del recinto de Elstree sirvió también como escenario para el momento en que Superman deja a Lenny Luthor en un internado cristiano. Quizá la visita no produzca una sensación de descubrimiento espectacular, ya que sigue siendo un punto discreto dentro del mapa de la saga, pero es igualmente el espacio donde se intentó dar forma a la última entrega de aquella etapa, con un resultado discutido pero inseparable de su historia.

El Hippodrome y Elstree permanecen como puntos discretos dentro del recorrido de la saga. Estar en cualquier espacio donde Superman ha cobrado vida en pantalla siempre me transmite una sensación especial; para mí, esta película simboliza mis inicios como seguidor del personaje. En viajes como éste, a veces, eso es más que suficiente. Y si deseas explorar cada escenario auténtico de la saga original, aquí puedes consultar mi análisis completo.

sábado, 17 de enero de 2026

Álbum de cromos holográficos de Cropan

En 1989 Cropan lanzó en España una de esas promociones que hoy son pura arqueología sentimental: la colección de 20 cromos holográficos de Superman, vinculada a su línea de pastelitos Superpastel. 

Un producto modesto en apariencia, pero con un valor icónico enorme. Los cromos destacaban por su acabado metalizado y holográfico, muy llamativo para la época, y por mostrar a Superman en poses clásicas, limpias y atemporales, dibujadas por el artista José Luis García-López, que durante décadas definió la imagen oficial de Superman para DC Comics.


Hoy, estos cromos de Cropan son piezas muy buscadas por coleccionistas, no sólo por su rareza, sino porque representan una época en la que Superman formaba parte del día a día, incluso a la hora de la merienda. Un pequeño objeto promocional que, sin saberlo, nos acercó al mito en su forma más pura.

martes, 6 de enero de 2026

La capa infantil promocional de Superman IV

En 1988, con motivo del lanzamiento en vídeo de Superman IV en Francia, la distribuidora Vestron Video International ofreció como obsequio una singular capa para niños. Se entregaba junto a la cinta en formato doméstico y permitía que, los más pequeños se sintieran como el Hombre de Acero mientras veían la aventura en casa. 

El diseño resulta especialmente llamativo porque en lugar del clásico emblema, aparece una ilustración de Superman y Nuclear Man, obra del artista francés Michel Landi, conocido por sus carteles cinematográficos de los setenta y ochenta. En la parte inferior figuran los logotipos de Cannon y Vestron, lo que subraya su carácter promocional. 

Estamos ante un artículo efímero y difícil de encontrar hoy en día, ya que estaba pensado para jugar y la mayoría no sobrevivió al paso del tiempo. Más allá de su sencillez, es un pedazo de la historia de la saga y un buen ejemplo de cómo incluso Superman IV, pese a su fría acogida en cines, intentó ganarse un espacio en la era dorada del VHS.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

Mi viaje a Nueva York por Navidad: tras la pista del ático de Lois Lane

Aprovechando mi visita navideña a Nueva York, quería encontrar de una vez por todas, la localización real del ático donde vive Lois Lane en Superman: The Movie y Superman II. Un lugar entre la ficción y la memoria, que durante años había permanecido en disputa entre fans, guías y expertos en localizaciones cinematográficas.

Durante décadas se creyó que la terraza de Lois estaba en 240 Central Park South, e incluso algunos tours oficiales de cine en Nueva York la siguen señalando como tal. Era hora de convertirse en detective y dejar que el único testigo que no miente —la propia película— hablara. A través del Blu-ray, empecé a estudiar los detalles arquitectónicos. El edificio debía ser de ladrillo rojo simple, con barandillas blancas en la terraza inferior, toldos, y, sobre todo, una torrecilla superior con tres niveles y tres ventanas por planta justo encima de las puertas acristaladas del ático. Además, la terraza debía ocupar todo el último piso, sin compartirlo con otros apartamentos. Esa combinación no existe en Central Park West, donde predominan construcciones art decó. Ninguna coincidía. Los planos de fondo fueron el mapa definitivo. De izquierda a derecha, se distinguen en pantalla el 30 Rockefeller Center (entonces con el letrero rojo de RCA), el Solo Building, el rascacielos que acabaría siendo el Trump International Hotel y, a la derecha, la cúpula del Hotel Carlyle. Esa alineación sólo podía verse desde el Upper East Side mirando al oeste, con el río Este a la espalda. Así que emprendí la búsqueda desde la calle 86 hasta el sur, caminando con mi mujer junto al río por el East River Esplanade. Buscaba una estructura angular, fuera del típico ángulo recto neoyorquino. Cuando alcancé el edificio One Gracie Terrace en el 605 E 82nd Street, supe que había llegado: ladrillo rojo, barandillas blancas, toldos, y ese ático quebrado e inconfundible. 

Desde Roosvelt Island en el río Este podía verse incluso la torre de tres plantas sobre el último piso. Desde 2013, tras ir por primera vez a la ciudad y notar que estaba equivocado, he estado buscando este edificio… Y ahí estaba.

En este nuevo viaje, no pude resistirme en volver a The News Building, localización del Daily Planet situado en el 220 E 42nd Street. Para mí siempre es y será una visita obligatoria.


Aquel hallazgo de la casa de Lois fue tan emocionante como amargo. Porque el país que he ido conociendo durante más de una década se está perdiendo. El Estados Unidos que en el cine representaba el ideal de lo mejor del ser humano, hoy es una nación dividida, atrapada entre el humo de la marihuana y otras drogas. Una potencia que se mira en el espejo y apenas reconoce lo que fue. Frente a ello, Superman permanece como un símbolo honesto que me hace estar ligado pese a todo a ese país. Por eso, de pie frente al One Gracie Terrace, mirando el East River al anochecer, comprendí que aquel ático no sólo era una localización cinematográfica, sino un relicario de esperanza. Allí, entre ladrillos rojos y rieles blancos, Lois Lane esperaba a un hombre que podía volar… Y que, cuarenta y cinco años después, sigue recordándonos que incluso en un mundo roto aún hay lugar para la verdad y la justicia.

Para finalizar, os dejo el enlace con las reseñas de mis visitas a las localizaciones de las producciones de Superman. Yo ya estoy preparando el siguiente viaje...

jueves, 9 de octubre de 2025

La colección de Playmobil y Kinder Sorpresa

En 1974 la compañía alemana Geobra Brandstätter revolucionó el mundo del juguete con el lanzamiento de Playmobil. Aquellos muñecos de siete centímetros y medio, sencillos en formas pero llenos de posibilidades, se convirtieron rápidamente en un éxito internacional. Poco después llegaron a España bajo fabricación y distribución de Famosa, que los comercializó con el nombre de Famobil. Fue en los ochenta cuando empezaron a adoptar de forma definitiva la marca Playmobil, tal y como hoy la conocemos.

Mientras tanto, la firma barcelonesa Comansi quiso sumarse a esa fiebre con sus Coman Boys. Más baratos y con mayor movilidad en codos y rodillas, se hicieron populares en los quioscos, donde se vendían en bolsitas colgadas junto a cromos y chucherías. Su catálogo abarcó desde policías y bomberos hasta futbolistas y vaqueros. En 1979 apareció una sorpresa especial: un Coman Boys de Superman. No se distribuía suelto, sino dentro de un juego de mesa editado por Papirots. Coincidía con la época en que la película de Christopher Reeve triunfaba en cines, y terminó convirtiéndose en una rareza muy buscada por coleccionistas.

Hoy la situación es muy distinta. Los superhéroes han entrado de lleno en el universo Playmobil gracias a la colaboración con el Grupo Ferrero, que los incluye en sus huevos Kinder.



La colección de DC Comics presenta a Superman, Batman, Wonder Woman, etc. en versiones reducidas para el formato clásico y algo mayores en los huevos maxi, adaptando así a los héroes más populares al ritual del chocolate sorpresa y acercándolos a una nueva generación de niños.


Imagen comparativa con un click de tamaño normal.