miércoles, 22 de abril de 2026

Superman y Lois: Una gran serie que nunca tuvo el reconocimiento que merecía

Resulta paradójico. Superman y Lois, posiblemente la mejor adaptación televisiva reciente del Hombre de Acero, terminó su andadura sin haber recibido en el mundo, y en particular en España, el más mínimo reconocimiento en cuanto a la venta de artículos con licencia. Mientras que en Estados Unidos, llegaron al menos a editarse en formato doméstico sus temporadas, aquí ni siquiera tuvimos la posibilidad de colocarla en nuestras estanterías. Lo mismo ocurrió con su banda sonora. La magnífica partitura de Dan Romer quedó confinada al mundo digital, sin rastro de CDs, vinilos o ediciones especiales que, estoy seguro, muchos fans hubiéramos recibido con entusiasmo. Tampoco hubo otro tipo de mercadotecnia oficial.

Nada de figuras de acción, estatuas o reediciones de cómics que aprovecharan el tirón de la serie. Lo poco que circuló vino de compañías sin licencia, como las figuras de Premium Toys de Superman y Bizarro. Piezas curiosas, sí, pero que quedaban en terreno alegal y nunca pudieron sustituir la falta de productos auténticos. La única excepción oficial llegó en 2022 con el cómic Earth-Prime No. 2: Superman & Lois, escrito por Adam Mallinger y Jai Jamison, que expandía una historia entre temporadas y servía como testimonio de que el show dejó al menos una huella en papel. Curiosamente, en ese número aparece como villano Nuclear Man.

En verano de 2022 estuve en Delta (Columbia Británica, Canadá), visitando la granja Kent vista en la serie Superman & Lois.

Tanto el cómic, como la figura de Superman de Premium Toys, forman parte de mi colección. No llegué a hacerme con la de Bizarro, ya que enfoco mi colección exclusivamente en el superhéroe. El contraste con épocas anteriores era evidente: Smallville llegó completa en DVD y Blu-Ray a España, y se vendieron también cómics, novelas, figuras de acción, etc.; incluso Supergirl, con resultados más irregulares, contó con cierta presencia en catálogos y tiendas. Superman y Lois, en cambio, quedó relegada al limbo digital, sin ese eco comercial que reforzara su importancia. Y, sin embargo, para mí fue mucho más. 

Tras Christopher Reeve, fue la versión de Superman con la que más sintonía tuve. Un Clark Kent adulto, padre de familia, humano en sus dilemas y al mismo tiempo inquebrantable en sus principios. Esa mezcla de cercanía y grandeza hizo que cada episodio me recordara por qué sigo creyendo en el personaje desde niño. 

Adquirí los modelos de gafas y reloj que usaba el Clark de Hoechlin en la serie. Unas Ray-Ban Clubmaster RB5154 y un Fossil FS5453.

Hoy la serie ya terminó, y en mi estantería sigue habiendo un hueco vacío. Pero en mi memoria queda como la representación televisiva más honesta y luminosa de Superman en décadas. Quizá nunca la podamos coleccionar en Blu-ray, ni exhibir su BSO en CD, pero el valor de Superman y Lois está en algo que no se puede medir en ventas ni en objetos: en la emoción de haber sentido que, de nuevo, Superman estaba entre nosotros.


La serie nos brindó un final emotivo que nunca olvidaremos.

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