viernes, 28 de marzo de 2025

Los primeros formatos domésticos

A finales de los años setenta y principios de los ochenta, el cine comenzó a abrirse paso en los hogares gracias al auge de los primeros formatos de vídeo doméstico. El VHS, el Betamax y, en menor medida, el Video 2000 en Europa, permitieron por primera vez que el espectador pudiera disfrutar de sus películas favoritas fuera de la sala de cine. Aunque estas primeras ediciones carecían de características adicionales como escenas eliminadas, comentarios o mejoras de imagen y sonido, supusieron una revolución en el consumo cinematográfico. También se empezaron a comercializar ediciones en LaserDisc, un formato más voluminoso y costoso, pero que ofrecía una calidad notablemente superior. En ese contexto, la llegada de la tetralogía original de Superman al mercado doméstico tuvo un impacto especial.

La primera entrega, Superman: The Movie de 1978, protagonizada por Christopher Reeve, se convirtió rápidamente en un título emblemático en las estanterías de vídeo. Su edición en VHS y Betamax fue muy popular y se mantuvo durante años como una de las más alquiladas y vendidas. A medida que se lanzaban las tres secuelas, todas fueron encontrando su lugar en los catálogos de vídeo doméstico, si bien con diferencias notables en calidad de edición.

Primera edición del VHS comercializada en Estados Unidos.

En 1979, WCI Home Video (ahora Warner Home Video) emitió Superman en VHS, Betamax y Laserdisc. Sin embargo, la película se recortó a una duración de 127 minutos a modo de compresión de tiempo, ya que algunas de las escenas sin diálogo se aceleraron y la mayoría de los créditos finales de la película se eliminaron, reemplazándolos por una versión reducida tomada del lanzamiento en 8 mm. Esta reducción de tiempo fue necesaria debido a las limitaciones tecnológicas de los videocasetes de ese momento. La película no estaría disponible sin comprimir hasta 1983.

Póster de la promoción de la primera edición española, año 1984.

Las primeras versiones en VHS y Betamax solían presentarse en cajas grandes de plástico o cartón, con carátulas ilustradas que, en muchos casos, no coincidían exactamente con los diseños originales de los carteles de cine. Las copias no eran remasterizadas, por lo que la imagen y el sonido dependían en gran medida del estado de la cinta y del reproductor utilizado. No obstante, el simple hecho de poder ver a Superman volar en el televisor del salón ya era suficiente para muchos aficionados.







Carátulas de las primeras ediciones comercializadas en España.

Con el paso de los años, y especialmente con la llegada del DVD en los noventa, las películas de Superman fueron reeditadas en versiones especiales que sí incluían material adicional, remasterizaciones en alta calidad y restauraciones del metraje original. Pero fueron aquellas primeras ediciones en VHS las que marcaron una época. Eran testimonio de una transición histórica en la manera de disfrutar el cine, y el Hombre de Acero fue uno de los grandes protagonistas de esa transformación.

jueves, 21 de noviembre de 2024

«Si se mueve dispare con su Canon»

Nostálgico anuncio publicitario de las cámaras de vídeo Canon de finales de los ochenta, posterior a Superman IV, protagonizado por Christopher Reeve. Sería la última relación del actor con el personaje hasta su participación en la serie Smallville.

Curiosamente, la voz de doblaje fue la del actor Manolo García, el mismo que en las cuatro películas de Superman.

jueves, 31 de octubre de 2024

Superman IV: El amargo final

Desde su estreno, Superman IV: En Busca de la Paz fue duramente criticada tanto por la crítica como por el público. Hasta el día de hoy, no sólo se considera una de las peores películas de superhéroes jamás realizadas, sino una de las peores películas jamás realizadas. Sin embargo, en ella podemos encontrar ciertos aspectos que la podrían haber hecho mejor que Superman III. La trama en el contexto del final de la Guerra Fría, haber reunido de nuevo al elenco de actores (incluyendo a Susannah York para la voz de Lara) y la implicación de Reeve en el guion, son los tres puntos fuertes de la película que no pudieron con lo que implica tener un bajísimo presupuesto para su producción.

De izq. a drcha.: cartel promocional, de prensa, de cines (artista Dan Goozee)
y para las carátulas VHS Cacitel (artista Michel Landi), vistos en España.

Hablando de Super/Man: La historia de Christopher Reeve (con Javier Lagar)

Pronto se estrenará en plataformas Super/Man: La historia de Christopher Reeve. Ya os comenté en una reseña anterior, que para mí era la película más esperada del año. El pasado día 10 de octubre fui al cine con mi mujer y un amigo, Javier Lagar. Él es un gran seguidor del Superman de Reeve, y por eso nos hemos querido reunir para charlar durante una hora sobre el documental.

miércoles, 23 de octubre de 2024

Alguien en quien creer

Someone to Believe In es una obra del autor Kristopher Meadows. Plasma con maestría la imagen de Christopher Reeve como Superman, elevándose hacia el cielo como un símbolo inspirador de esperanza, libertad y justicia, acompañado de la bandera de los Estados Unidos de América. Meadows comenzó su carrera copiando ilustraciones de portadas y paneles interiores de sus títulos de cómics favoritos de DC y Marvel. Se dedicó al retrato a los trece años, influenciado por grandes como John Singer Sargent, Anders Zorn y Joaquín Sorolla.

A la drcha.: Fotografía tomada por Curt Gunther en Gallup (Nuevo México), en junio de 1978.

La pose de Reeve proviene de una de las fotografías que se le hicieron durante el rodaje en Nuevo México, que recuerda a la Estatua de la Libertad. La enseña se presenta sólo con tres pares de rayas y cuatro estrellas, en honor especial al actor que tenía 34 años la última vez que se puso las famosas mallas, en Superman IV

La pintura original ha obtenido durante mucho tiempo un reconocimiento y elogios especiales entre los fans de Superman, así como del propio Christopher Reeve, el cual tuvo una réplica de la pintura original colgada con orgullo en su propia casa. Sideshow sacó a la venta una serie limitada a 500 copias de esta pieza (la mía es la número 208), impresas en Giclée con un tamaño de 46 x 66 cm.


Fotografía de Jez Coulson.