sábado, 2 de diciembre de 2017

Crónica de las V Jornadas Supermaneras

Las Jornadas Supermaneras regresaron a Madrid con su quinta edición, celebrada en Viñetas Cómic y con la colaboración de la revista de cine Acción. Una nueva cita dedicada al Hombre de Acero que, como en años anteriores, reunió distintas actividades relacionadas con el personaje, entre ellas el ya habitual torneo de Injustice y la presencia de Aneke, artista española que actualmente trabaja para DC Comics en la colección DC Comics Bombshells, y que estuvo realizando dibujos dedicados a los aficionados.

Sobre el papel, la propuesta resultaba atractiva. Sin embargo, debo reconocer que mi entusiasmo por estas jornadas había ido disminuyendo con el paso de los años. Lo que inicialmente nació como una iniciativa para reunir a aficionados y compartir una pasión común parecía haber ido perdiendo parte de su frescura y espontaneidad. Quizá fuera una impresión personal, pero cada vez tenía más la sensación de que las jornadas se habían convertido en una especie de círculo cerrado, donde todo parecía quedar en manos de los mismos, sin demasiado espacio para que otros aficionados pudieran aportar su granito de arena. Una dinámica que, a mi juicio, había terminado por restarles buena parte del encanto de sus primeras ediciones.

Este año decidí acercarme principalmente por la presencia de Miguel Juan Payán y Jesús Usero, ambos vinculados a la revista Acción. Me parecía interesante escuchar a dos profesionales de la crítica cinematográfica hablar sobre las distintas encarnaciones de Superman en la gran pantalla. Desgraciadamente, mis expectativas duraron bastante poco.

Durante el coloquio, y mientras se ensalzaba la interpretación de Henry Cavill, Miguel Juan Payán decidió referirse a Christopher Reeve como una especie de «Ken de Barbie», cuestionando abiertamente su capacidad actoral. Una ocurrencia pronunciada en tono de burla que provocó las carcajadas de dos de los organizadores que participaban en la conversación.

No tengo absolutamente nada en contra de Cavill ni de quienes consideran que su interpretación es superior a la de Reeve. Los gustos son subjetivos y el cine, afortunadamente, admite tantas lecturas como espectadores. Reducir la interpretación de Christopher Reeve a la de un rostro atractivo sin talento supone, además, ignorar buena parte de los méritos de su trabajo. Su capacidad para diferenciar a Clark Kent de Superman, no sólo mediante la caracterización, sino a través de su lenguaje corporal, su voz y sus gestos, constituye precisamente uno de los aspectos más interesantes de aquellas películas. Se podrá preferir otra aproximación al personaje, pero despachar su actuación con una burla me parece un argumento bastante pobre, especialmente viniendo de alguien dedicado profesionalmente a la crítica cinematográfica.

Lo que terminó de desconcertarme no fue tanto el comentario en sí como la reacción que provocó entre quienes compartían la mesa. Que algo semejante despertara semejante hilaridad en unas jornadas dedicadas precisamente a Superman me resultó, cuando menos, paradójico. Así que, después de dejar escapar algo parecido a un «¡Venga ya, lo que me faltaba por oír!», miré a otro asistente al que conocía de anteriores ediciones y que compartía mi indignación. No hizo falta mucho más. Nos levantamos, abandonamos la charla y nos fuimos a tomar un gin-tonic a el bar El Callejón de la calle San Bernardo. Y, sinceramente, fue la mejor decisión de la tarde.

No puedo valorar el resto de actividades porque no llegué a presenciarlas, ni sería justo extender mi decepción a todos los participantes. Pero aquella breve visita terminó de confirmar la sensación de que, las Jornadas ya no despertaban en mí el interés de sus primeras ediciones. Tal vez simplemente habían evolucionado hacia una fórmula con la que había dejado de identificarme. O quizá, entre tanto protagonismo compartido, se había ido quedando un poco atrás aquello que inicialmente nos había reunido a todos: Superman.

No hay comentarios:

Publicar un comentario