martes, 20 de mayo de 2025

Superman magnético de 1979, una joya que encontré en Lulu Berlu

De la tienda de coleccionismo parisina Lulu Berlu, llegó a mis manos una auténtica joya: un Superman de 1979 fabricado en la antigua Alemania Occidental por Magneto KG. A simple vista parece una figura sencilla del Hombre de Acero en posición de vuelo… ¡Pero se mueve como por arte de magia sin tocarlo!

El secreto está en los imanes. Pones la figura de 5 cm sobre una superficie lisa (una tabla o una mesa, por ejemplo) y, con otro imán oculto bajo esa superficie, puedes hacer que Superman «vuele» por el escenario moviéndolo desde abajo. Es un truco tan simple como ingenioso, típico de esa época: sin pilas, sin motores, solo física básica y mucha imaginación. Y oye, funciona sorprendentemente bien. Da la sensación de estar guiando a Superman en pleno vuelo, como si tuviera voluntad propia. 


Para los seguidores del coleccionismo vintage, es una pieza curiosa, rara de ver completa y con ese toque de juguete didáctico con magia casera. Y además, es de finales de los 70, cuando todo se hacía con materiales simples y diseños creativos. Una de esas maravillas que, aunque no «haga mucho», te hace sonreír al instante. Si sois fanes de Superman y os gustan los objetos raros y con historia, este es de los que no deberían faltar en la vitrina.

lunes, 19 de mayo de 2025

«Otis, la capa del señor»

Somos muchos los seguidores de Superman que seguimos escudriñando los entresijos de las cuatro películas originales. Entre ellos está Martin Lakin, un kryptoniano del Reino Unido, que me ha cedido el siguiente artículo sobre el traje que llevó Christopher Reeve para que lo tradujera al español, y lo adaptara complementándolo con información adicional y más material fotográfico.

martes, 13 de mayo de 2025

El superhéroe articulado que vigilaba desde la pared

En las décadas de 1970 y 1980, las habitaciones infantiles se llenaban de color y fantasía con las figuras troqueladas articuladas de cartón. Estos elementos decorativos —que hoy evocan una profunda nostalgia— eran habituales en las paredes y puertas de los dormitorios infantiles. Se trataba de recortes de cartón impresos con personajes populares, animales o motivos festivos, recortados con silueta y montados con pequeñas uniones metálicas que permitían mover brazos, piernas e incluso cabezas. Esa articulación les daba vida y las convertía en algo más que una simple imagen: eran figuras que se podían «jugar» y colocar en diferentes posturas, alimentando la imaginación de los más pequeños. Entre todos los personajes que protagonizaron estas figuras, Superman fue uno de los más emblemáticos, impulsado por el éxito rotundo de las películas protagonizadas por Christopher Reeve. Su traje azul, la capa roja ondeando y la inconfundible «S» en el pecho adornaban innumerables dormitorios. Estas figuras articuladas permitían recrear las hazañas del Hombre de Acero: volando, salvando el mundo o simplemente posando en la pared como el guardián del cuarto.



Curiosamente, algunas de estas figuras no contaban con licencia oficial de DC Comics. Se presentaban bajo nombres genéricos como «Superhéroe», e incluían emblemas modificados para evitar problemas legales, pero que escondían el verdadero escudo de Superman bajo un adhesivo: bastaba despegarlo para revelar la icónica insignia, en un guiño casi travieso para burlar el copyright.



Estas figuras eran producidas por diversas editoriales y fabricantes de artículos decorativos. Se vendían en papelerías, tiendas de juguetes y mercerías, y a menudo se incluían como obsequios en revistas infantiles o se ofrecían como material promocional en eventos escolares y festividades.

Aunque con el tiempo fueron reemplazadas por otros tipos de decoración más modernos, las figuras troqueladas articuladas dejaron una huella imborrable en la memoria de quienes crecieron en esas décadas. Hoy en día, son objetos de colección buscados por aficionados al vintage y al coleccionismo de artículos retro. Su encanto reside no solo en su diseño y colorido, sino también en la capacidad de evocar una época en la que la imaginación y la creatividad eran protagonistas en la decoración infantil.

domingo, 27 de abril de 2025

Superman Returns, la banda sonora que nunca llegó a vinilo… Hasta ahora

En el universo del coleccionismo de Superman siempre hay piezas que, por alguna razón, nunca llegaron a existir de forma oficial. Una de ellas es la banda sonora de Superman Returns (2006), compuesta por John Ottman, que jamás fue editada en vinilo. Esta ausencia fue precisamente lo que me llevó a crear una edición única, personal y completamente artesanal de esta obra que rinde homenaje al legado musical de John Williams con una sensibilidad contemporánea.

La idea era sencilla: transformar esta banda sonora, tan poderosa y emotiva, en un objeto físico digno de cualquier colección. Para ello, seleccioné cuidadosamente los temas que mejor capturan la esencia emocional y épica de la película, organizándolos en dos caras con una narrativa coherente. En la cara 1 incluí Main Titles, Memories, Rough Flight y Little Secrets / Power of the Sun, mientras que en la cara 2 se encuentran How Could You Leave Us?, So Long Superman, Saving the World y Reprise / Fly Away. La selección fue un reto, ya que el espacio del vinilo es limitado y no era posible incluir la banda sonora completa, pero el resultado ofrece un recorrido sonoro que revive con fuerza la historia del Hombre de Acero. 

Para darle aún más carácter a esta edición, opté por un vinilo transparente como un guiño directo a la Fortaleza de la Soledad y sus cristales de conocimiento. Quería que el objeto evocara ese lugar mítico de introspección, sabiduría y origen que forma parte esencial de la mitología de Superman. La carátula y las galletas del disco fueron diseñadas por mí, cuidando cada detalle gráfico para que encajara con el tono visual de la película, pero con una interpretación propia. Esta edición no sólo busca llenar un vacío, sino rendir homenaje con una pieza tangible, hecha con dedicación y respeto hacia una obra que, aunque muchas veces ha sido eclipsada, tiene un valor musical indiscutible.

La grabación y el prensado del disco se realizaron en Francia, en un estudio especializado que logró una calidad de sonido excelente. El proceso técnico fue tan importante como el artístico, y saber que esta copia única se materializó con esa precisión y profesionalidad refuerza el valor del resultado final.

También he querido incluir una de las portadas del Daily Planet más representativas de la película, que ya recreé en 2014.

No se trata de una edición comercial ni de una producción para distribución, sino de una copia única que forma parte de mi colección personal. Un proyecto creado desde la admiración, el cariño y la pasión por el personaje de Superman y su universo musical. Porque coleccionar no siempre es encontrar, a veces es crear aquello que debería existir.

sábado, 26 de abril de 2025

La música escondida en la tetralogía de Superman

Cuando pensamos en las películas clásicas de Superman protagonizadas por Christopher Reeve, inmediatamente recordamos la épica banda sonora compuesta por John Williams. Sin embargo, existe otro apartado musical mucho más discreto y fascinante: las canciones populares que suenan de fondo, que tararean los personajes o que aparecen en escenas eliminadas de la tetralogía clásica entre 1978 y 1987.

Más allá de las fanfarrias heroicas, pequeñas joyas musicales acompañan momentos importantes de la saga, dotando a cada escena de un matiz especial. Hoy repasamos esta banda sonora «oculta» y compartimos algunas curiosidades que quizá no conocías.

En Superman: The Movie (1978) encontramos varios ejemplos. Una de las primeras canciones que suenan es «(We're Gonna) Rock Around the Clock» de Bill Haley, que escuchamos en la radio del coche de los compañeros de Clark Kent joven cuando se burlan de él en Smallville. La canción, símbolo de la rebeldía juvenil de los años cincuenta, refuerza el contraste entre el tímido Clark y sus despreocupados compañeros.

Más tarde, «Only You» de The Platters suena en la habitación de Clark mientras duerme, justo antes de que el módulo de energía kryptoniano escondido en el granero comience a emitir su llamada. Este tema melódico refuerza la atmósfera de inocencia y paz que envuelve la vida en Smallville, antes de que Clark descubra su verdadero origen.

En una escena eliminada de esta película, Lois Lane conduce su coche por el desierto de California mientras suena «Give a Little Bit» de Supertramp. El director Richard Donner, gran admirador del grupo británico, quiso incluir su música como un pequeño homenaje personal. Curiosamente, la portada del álbum Crime of the Century de Supertramp, donde se ven unas manos atrapadas en el vacío estelar, guarda un inquietante parecido visual con la representación de la Zona Fantasma en la película.